De nuevo salimos a la calle y recuperamos el espacio público, para
reivindicar un derecho que nos viene de lejos y cuya defensa está en la base de
nuestros grupos: aborto libre y gratuito.
En estos momentos, en los que se ha producido un asalto policial y represivo
contra la vida privada de más de 2.000 mujeres que han pasado por las clínicas
para ejercer su derecho más elemental, como es el del control de su cuerpo,
Denunciamos las maniobras gubernamentales para dilatar la aplicación
escrupulosa de la Ley aprobada en el año 1985 y la prometida modificación de la
misma. No solamente resulta limitada, por seguir manteniendo el derecho al
aborto como un delito, sino que la práctica de los tres supuestos resulta cada
vez más difícil de realizarse en los centros públicos, de forma gratuita y con
garantías totales para las mujeres. Sólo por un puñado de votos y unos cuantos
sillones con sus prebendas, suponemos que sustanciosas, los derechos sexuales y
re-productivos de las mujeres se han visto conculcados y pisoteados. La Iglesia
católica, de forma beligerante e inquisitorial, presiona nuevamente en el
escenario electoral entrometiéndose en nuestras vidas con sus argumentos
negadores de las libertades. Lejos de garantizar los derechos de las mujeres, la
práctica de las IVEs, no se está realizando en los centros públicos; no resulta
gratuita; es una carrera de obstáculos médicos y judiciales; y, finalmente,
resulta una trampa maldita que termina deteniendo a mujeres y a profesionales
por parte de la guardia civil.
En Euskal Herria recordamos especialmente aquel famoso juicio de Basauri que
movilizó a toda la sociedad y culminó con la despenalización parcial del aborto.
Queríamos pensar que eran residuos de la Dictadura franquista. Ahora se ha
demostrado que sus herederos han hecho suyo el legado de esa sociedad
conservadora que pugna en contra de los derechos de las mujeres.
Aún ahora, con la legislación observamos cómo la mayoría de los abortos se
realizan en las clínicas privadas, pues un largo y tortuoso camino de análisis e
informes médicos en los centros públicos lleva a la mayoría de las mujeres a
acudir directamente a una asistencia más rápida y eficaz. Sobre el personal
profesional de estos centros, pende además la amenaza constante del poder
judicial y policial y la sospecha permanente de que están delinquiendo.
En Nafarroa, si cabe, la situación es más sangrienta. Un gobierno de UPN,
apoyado por el PSN-PSOE, obstaculiza la aplicación de la ley e incumple de plano
la legislación estatal vi-gente.
Aquí no se puede abortar.
Aquí la sanidad pública es el particular patio de la clase médica más
reaccionaria.
Aquí no se respetan los derechos de las mujeres.
Aquí se violan los derechos humanos.
En Euskal Herria las mujeres no podemos decidir sobre nuestros cuerpos, el
aborto no es libre ni gratuito.
Nosotras no callamos. A nosotras no nos callarán. Salimos a la calle unidas y
reivindicativas, para denunciar las prácticas prevaricadoras del gobierno de
UPN. Para denunciar la falta de programas educación y orientación sexual desde
los centros públicos, que impidan los emba-razos no deseados. Para denunciar la
imposición de un modelo de relación familiar heterosexual. Para denunciar
igualmente a un poder judicial y a su policía que se dedica a allanar viviendas
particulares y clínicas privadas secuestrando las historias y las vidas de las
usuarias. Para avisar que no nos dejamos engañar con las promesitas electorales:
Aborto libre y gratuito ya!!!!. Nosotras parimos, nosotras decidimos.
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Abortatoaren aldeko Iruñeako Batzordea, Alsatsuko Feministak, Amalatz,
Arabako Emakumeen Asanblada, Argitan, Basauriko Emakume Taldea, Bizkaiko
Emakumeen Asanblada, Emakume Internazionalistak, Ermuko Asanblada,Euskal Herriko
Bilgune Feminista, Herne, Lanbroa, Medeak, Ondarruko Emakume Taldea, Plazandreok,
7menos20.
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