Nota de Etxerat.
En los últimos días, Rodríguez Zapatero y Sarkozy nos han vuelto a ofrecer el
penúltimo ejemplo de que en su batalla contra Euskal Herria, los Estados español
y francés van de la mano. Los galos “tienen un único discurso”, mientras que el
Estado español lleva años enrocado en su ofensiva.
Los principales y más directos paganos de dicho “entendimiento” son nuestros
familiares y amigos represaliados. Padecen una condena y hostigamiento
constante, ya que todo parece lícito para intentar doblegarles. Así, les obligan
a vivir en un extremo Estado de excepción y sus derechos más elementales son
pisoteados de manera constante.
No es suficiente con tenerlos dispersados a miles de kilómetros de Euskal
Herria, no es suficiente con tenerlos encerrados en condiciones inhumanas, no es
suficiente con no liberar a los presos políticos vascos que padecen enfermedades
graves e incurables, no es suficiente con la aplicación de la Cadena Perpetua,
no es suficiente con restringir todas las comunicaciones y tampoco es suficiente
con poner cada fin de semana en juego la vida de miles de familiares y amigos.
Ahora, desde su cerrazón, también quiere prohibir cualquier signo de
solidaridad.
El año 2003, 300 presos políticos que se encontraban en las prisiones de los
Estados español y francés fueron expulsados de la UPV, obligados a suspender los
estudios que habían comenzado. Para maquillar aquella aberración, se vieron
obligados a cambiar la Ley. Algo que llevaron a cabo con total impunidad. Desde
entonces, han repetido una y otra vez, modificar la ley a través de impulsos
políticos.
En 2004, por su parte, el Parlamento de Gasteiz aprobó una Proposición No de
Ley en la que se revindicaba el derecho de los presos a poder estudiar. Ese
mismo año, en otoño, la UPV aprobó por unanimidad el Protocolo según el cual los
presos podrían realizar sus estudios en dicha universidad.
Gracias a ese Protocolo, los presos políticos vascos que se encontraban en
las prisiones del Estado francés pudieron volver a estudiar. Sin embargo, el
Protocolo no es suficiente en el caso del Estado español, ya que tras el cambio
de la ley es imprescindible un acuerdo entre la UPV e Instituciones
Penitenciarias. La UPV ha reclamado dicho acuerdo, pero no ha recibido ningún
tipo de respuesta.
Algunos dirigentes del PSOE y el PP nunca han visto con buenos ojos la
posibilidad de que nuestros familiares y amigos encarcelados en el Estado
francés pudieran estudiar en la UPV. Así, después de varios intentos fallidos,
han conseguido invalidar también el Protocolo.
Nosotros volvemos a hacer la misma pregunta que hace seis años: ¿En nombre de
que se le puede negar a una persona el derecho a estudiar? Más, sí tenemos en
cuenta que se encuentra encarcelada. Y es que, a pesar de estar privados de
libertad, todas las personas deberían de contar con los mismos derechos, entre
ellos el derecho al estudio.
Desde Etxerat siempre hemos trabajado para garantizar el derecho de nuestros
familiares y amigos encarcelados a estudiar y no vamos a desistir en ese empeño.
Se trata de un derecho elemental que consigue aliviar la durísima estancia en
prisión.
Hacemos un llamamiento a la sociedad vasca, la UPV, los sindicatos, agentes
sociales y partidos para que hagan suya esta reivindicación. Entre todos,
tenemos que asegurar que los presos y presas políticas vascas tengan derecho a
estudiar en euskara y en las universidades y centros educativos de Euskal
Herria.
En Euskal Herria, el 11 de mayo de 2009.
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